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domingo, 8 de mayo de 2016

La energía utilizada por las primeras células posiblemente provino de una variedad de fuentes existentes en la Tierra primitiva y en su atmósfera: calor, radiaciones ultravioletas y perturbaciones eléctricas. 
Cuando aparecieron las primeras células procariotas primitivas, o estructuras semejantes a células, requirieron un aporte continuo de energía para mantenerse, crecer y reproducirse. 
Los primeros seres vivos fueron células procariotas, seres unicelulares sencillos que poco a poco, a lo largo de la evolución fueron diversificándose y dando seres más complejos y pluricelulares. 
Es seguro que sin la evolución de los autótrofos procariotas la vida en la Tierra pronto habría llegado a su fin. 
En los más de 3.500 millones de años transcurridos desde que apareció la vida, los autótrofos han sido los que desarrollaron un sistema para hacer uso directo de la energía solar en el proceso de fotosíntesis. 

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